Guía de lectura (Atlas Negro/Señora de los Caídos)

Interconexiones del infierno arrasado

por Álvaro Aparicio

  1. Presentación
  2. Señora de los Caídos
  3. He visto luciérnagas. Y relámpagos
  4. Atlas Negro
  5. Rapsodia Magnética
  6. Conclusión final

Presentación

Atlas Negro (compendio de un infierno arrasado), antología, metanovela y proyecto transmedia con la participación de Noviembre Nocturno, es una obra completamente disfrutable en sí misma, de manera que no requiera ninguna información previa para situarse en el contexto.

Sin embargo, forma parte de un entramado argumental mayor, que aporta una base a sus acontecimientos y enriquece con personajes, orígenes y repercusiones todo aquello que ocurre en Atlas Negro. Podríamos decir, pues, que Atlas Negro forma parte de una cosmovisión generada a partir de los rudimentos más básicos del worldbuilding: todo, antes o después, guarda una relación que justifica la lectura de cada una de sus partes.

Aquí haremos una concisa cronología donde detallaremos las interconexiones entre dichas partes, de manera que resulte manifiesto para cualquier lector que desconozca Atlas Negro o, mismamente, su trasfondo, cómo hemos llegado hasta aquí.

  Señora de los Caídos

Los cimientos de Atlas Negro y su legendario se remontan a Señora de los Caídos, novela que se forjó sin secuela en el horizonte, pero que evolucionó en otras formas de sí misma, impregnándolo todo con su propia mitología. En esta obra, una niña y un peregrino viajarán por la periferia de un mundo irreal, distorsionado, claramente maléfico, hacia el corazón de la Parroquia: una posada en un claro del bosque, la punta de un iceberg que comunica con las entrañas de geometría variable de un ser consciente denominado Parroquia (también conocida, a su vez, como dimensión cárcel en clara alusión al infierno).

Aunque Señora de los Caídos podría ser fácilmente categorizada como fantasía oscura, no busca la fantasía estética, ni pretende ensamblar un campo de batalla bajo los arquetipos que a día de hoy entendemos por fantasía. Señora de los Caídos es una historia de raíces esotéricas sobre condenados en el infierno y en la paradoja resultante de tener que defender al infierno mismo de ser arrasado. Esta defensa ultranza, no obstante, tendrá un impacto descomunal en la Tierra de los vivos, y es aquí donde comienza a gestarse Atlas Negro.

  He visto luciérnagas. Y relámpagos

Publicado en formato pulga, He visto luciérnagas. Y relámpagos es un relato que aborda la última noche del mundo desde el corazón de una secta congregada en una zona rural. La idea deriva de una de las virtualizaciones de realidad que el Aherrojado, uno de los numerosos reyes de la Parroquia y el mayor criminal de la humanidad, efectúa para simular un cataclismo planetario y nutrirse así de la angustia de sus habitantes.

Aunque esto está enfocado bajo una terminología cuasi tecnológica —el Aherrojado protesta por las dificultades de dar con las variables para conseguir que una Tierra simulada sufra el impacto de un meteorito en el umbral civilizado de mayor población—, los personajes del relato en ningún caso se sabrán simulados. Existirán, sin más, en los últimos compases de una noche que ganarán sordidez página a página.

  Atlas Negro

Al margen de su estructura antológica y las múltiples ramificaciones argumentales que propone, todo Atlas Negro está teñido de Señora de los Caídos. Las umbras, colosales tormentas eléctricas que van regando la Tierra de seres espectrales, son el resultado de los hechos acaecidos en lo profundo de la Parroquia. Se cambia el registro, eso sí, por uno más urbano, sucio y cercano a la realidad, donde se adopta un enfoque teórico sobre el comportamiento de la sociedad ante una distopía de tal magnitud. De fondo, tendrá lugar una guerra de logias y corporaciones de investigación por sacar el máximo beneficio y entendimiento del fenómeno que envuelve al planeta en sombras.

Los nuevos protagonistas se cruzan con los viejos en fugaces pero determinantes intercambios de información. No hay una intervención directa, sin embargo, que encauce Atlas Negro como una secuela totalmente directa. Son los hechos resultantes de decisiones tomadas en un momento crucial. Una elección del mal menor que colapsará el plano de los vivos y lo proyectará en una deriva extraña, desconcertante y ominosa.

Al cambio de protagonistas también le debemos un cambio de registro. Mientras Señora de los Caídos apuesta por la opresión, la densidad y lo macabro de su ecosistema infernal, Atlas Negro nos sitúa en el corazón del Consejo Nocturno, una organización esotérica encabezada por grandes empresarios de distintos puntos del orbe, y nos embarca, desde el punto de vista de un iniciado raso, en un desesperado galope con tintes de espionaje en busca de auxilio y entendimiento antes de que todo se reduzca a cenizas.

Rapsodia Magnética

Publicada en el primer volumen de la revista Hyperspace, Rapsodia Magnética, relato largo, se enclava entre el what if y un futuro a medio/largo plazo tras los eventos de Atlas Negro. Una vez más, la conexión con el resto de la obra es contextual, teniendo lugar en una Tierra ligeramente futura a nivel tecnológico, pero reconocible y familiar en lo sociocultural. Lo que se filtra desde Atlas Negro opera al mismo nivel que lo que mana a nivel general desde Señora de los Caídos: personajes, iconos, enclaves.

En Rapsodia Magnética la historia transcurre en un centro de operaciones tras la recuperación de las comunicaciones con una expedición rumbo a un nuevo y desconocido planeta en nuestro sistema solar. La financiación de Proyecto Querox en la misión pondrá sobre aviso al lector que sepa de dónde viene. Su trama se bifurcará entre lo visual, descrito en las pantallas del centro de operaciones a través de las cámaras de un androide de rescate activado remotamente en la base madre, instalada en la superficie del planeta, y lo auditivo, en un diálogo constante entre el jefe de operaciones y la única superviviente de la expedición, atrapada en un subsuelo laberíntico a kilómetros de distancia de la base. Las razones del fracaso de la expedición irán desgranándose según vayan apareciendo los elementos que caracterizan esta cosmogonía.

Conclusión final

En nuestro afán por construir partículas de un mundo complejo, construimos un mundo en toda su vastedad. Nos produce un enorme placer poder ofrecer las piezas de forma aislada, de modo que el lector pueda penetrar en este ensamblaje de sombras desde cualquier punto que marque su brújula. Y me expreso desde la pluralidad ya que, si bien Señora de los Caídos es enteramente de mi autoría, Atlas Negro y todos sus colaboradores han abierto puertas a horizontes literarios completamente nuevos e inabarcables, dándome la enorme gratificación de pertenecer a una maquinaria que puse en marcha sin saber muy bien adónde iba. Pero aquí estoy, y no estoy solo.