Índice

  1. Ánima Barda
  2. ¿Qué ha sido eso?
  3. El primer Ánima Barda impreso
  4. El crowdfunding
  5. ¿Y después?
  6. Conclusión.
  7. Anexo: ¿Qué fue de Ánima Barda?

 

  Ánima Barda   

El germen de Pulpture nace en Madrid (España) en diciembre de 2011, cuando decidimos (Cristina M. Caladia, Diego Fdez. Villaverde y J. R. Plana) crear la revista Ánima Barda. Un poco antes de eso apenas teníamos una ligera noción de qué eran las revistas pulp. Fue a raíz de leer Solomon Kane, y echarle un ojo al prólogo que daba contexto sociohistórico, cuando entramos en materia y descubrimos la relevancia que estas revistas tuvieron en su época, y el impacto que han tenido en nuestra cultura contemporánea sin que muchos lo sepamos.

La mítica Weird Tales.

La idea de la revista pulp como medio para ganarse la vida siendo autor, cogiendo de paso soltura y haciendo callo antes de ponerse uno a escribir libros, fue algo que nos maravilló, e inmediatamente después nos pusimos a investigar si hoy en día, y en español, había algo parecido. No encontramos nada que nos satisficiera y, como queríamos escribir, nos liamos la manta a la cabeza.

El primer número se publica a finales de enero de 2012 y lo lanzamos con varias intenciones principales:

  • Intentar recuperar algo similar a las revistas pulp, tanto en finalidad como en esencia. Estábamos hartos de las historias «que te cambiarán la vida» o «no te dejarán indiferente». Queríamos cosas divertidas, trepidantes, sin pretensiones ni petulancias.
  • Dar apoyo y difusión a otros aspirantes como nosotros.
  • Y por último forzarnos a escribir y ganar constancia.
    El primer logo de ÁB.

Igual que hoy en día, todo lo sacábamos adelante nosotros solos: el diseño, la ilustración, la corrección… Además de escribir, claro. Pronto descubrimos que la tarea de editor quitaba mucho más tiempo del que al principio puede uno intuir que quita, y fuimos compaginando Ánima Barda con nuestro día a día.

Ganamos lectores, ganamos autores, ganamos difusión. Pronto alguien pidió lectura en papel. Eso del digital estaba muy bien, y seguro que era el futuro, pero la gente quería verlo en papel. Y nosotros, que, a pesar de ser un fanzine teníamos aspiraciones profesionales (y nos esforzábamos por ello), escuchamos las peticiones y la posibilidad comenzó a rondarnos la cabeza.

 

  ¿Qué ha sido eso?    

Cuando llevábamos 14 números, en noviembre de 2013, tiene lugar nuestra primera aventura en papel: ¿Qué ha sido eso? Compendio del terror.

La reedición (izq) y el original (dcha).

Fue una tirada de 100 ejemplares, alrededor de 200 páginas con tamaño 11,5 x 17, 5 cm (usamos de referencia el tamaño de un manga). Costaba unos 6€ (que se subieron a 7 un poco más tarde), y en él recopilamos varios relatos de terror publicados en Ánima Barda y añadimos unos cuantos inéditos, además de una nueva traducción de El Guardavía, de Charles Dickens (cosa que no recuerdo muy bien por qué hicimos, pero que ahí está).

Muchos nos han preguntado, a raíz de la posterior reedición —que variaba ligeramente—, por qué buena parte de los relatos están escritos por J. R. Plana. La respuesta es sencilla: preparamos el libro contrarreloj, en algo más de una semana, y Jorge era el único que tenía un buen montón de ideas en la despensa y rapidez suficiente para sacarlas a tiempo. Las prisas venían porque queríamos tenerlo para el primer Festival de Fantasía de Fuenlabrada, en el que participábamos con una mesa redonda. Inicialmente, ¿QHSE? era un lanzamiento especial con motivo de Halloween que empezamos a preparar, más o menos, el fin de semana anterior a Todos los Santos, y acabó siendo libro porque se juntaron dos cosas: la idea de sacar algo en papel que llevaba ya un tiempo rondándonos la cabeza y el hecho de que en Fuenlabrada nos permitieran vender cualquier producto una vez terminara la mesa redonda. Eso nos daba un foro y una oportunidad de venta directa que no podíamos rechazar.

El libro entró en imprenta el 5 de noviembre (al no sacarlo para Halloween pudimos contar con cinco días de más), y llegó con tiempo de sobra para el FFF I (los libros tenían que llegar antes del viernes 15 de noviembre). Cuál sería nuestra sorpresa cuando, al acabar la mesa redonda, momento en el que íbamos a comenzar con nuestra fulgurante venta de ejemplares, la organización cerró la sala para comer y desalojó a todo el mundo del edificio. Nos quedamos en la calle con una caja de 100 libros y cara de idiotas, y, en menos que pía un pollo, todo el mundo se había largado a comer y no vendimos ni un solo ejemplar.

¡Toma comienzo estelar!

Pero eso no nos desanimó (¿desanimo nosotros? ¡JA!). Nos pusimos manos a la obra. Primero lo vendimos online, luego fuimos a tiendas de cómics (que a veces nos trataron muy bien y otras muy mal), después tiramos de amigos y, por último, (de toda) la familia.

Oye, el resultado fue positivo, y tras las Navidades ya habíamos acabado con los 100 ejemplares (lo que, viéndolo con perspectiva y conociendo ahora el mercado, no está nada mal; de hecho, está fenomenalmente bien).

Las críticas que llegaban eran positivas, habíamos conocido a gente interesante y despertado interés. Conclusión: habíamos realizado un poco sin quererlo un testeo del mercado y los resultados daban por bueno el proyecto.

Tocaba el siguiente paso, mucho más serio (por sus implicaciones, por su trabajo, por su precio menor, por su periodicidad): el primer número en papel de Ánima Barda.

 

  El primer Ánima Barda impreso   

En aquel momento nos pareció que había pasado una vida, pero realmente fue tan solo unos meses más tarde (entre marzo y abril de 2014) cuando hicimos nuestra segunda incursión en papel. Se trató del nº16 de Ánima Barda (el nº1 del Año I), y con él tiramos la casa por la ventana. Sacamos 250 ejemplares, juntamos a un montón de autores (y no solo relatos de J. R. Plana), hicimos presentación, preparamos galletas caseras con el logo de Ánima Barda para esa presentación, hablamos con tiendas de cómics hasta tener una Ánima Barda en cada provincia (o casi)… Y todo por 3,95€, que luego subió a 4,25€ cuando vimos que no había casi margen para las tiendas (las cuales, en muchos casos, nos trataron estupendamente, aceptando tan solo un ridículo 15% del PVP o, incluso, venderla a cambio de nada).

El primer ÁB impreso.

Los siguientes meses fueron enteramente para este nuevo experimento, y la gestión del nº16 absorbió toda nuestra atención. El siguiente número de ÁB (y el último del Año 0) no vería la luz hasta julio de 2014, y salió en forma de número extralargo que cubría todos los meses de verano. De hecho, sigue siendo el número más largo que hemos publicado hasta la fecha, con 180 páginas.

Este número era la prueba de que nos habíamos topado con la realidad de gestionar una publicación impresa. Ya no era solo coordinar a los autores, leer, corregir, maquetar, ilustrar… —trabajo que, por otra parte, habían provocado que cada vez tardáramos más en sacar los números—, sino que ahora, además, había que estar pendiente de los envíos, de las tiendas, de facturar, de seguir buscando tiendas, de promocionarlo…

Habíamos descubierto que, con nuestros medios, no era posible sacar un número impreso de manera mensual. Ni tampoco bimestral, ni trimestral… No había margen para crear la revista, distribuirla y recuperar la inversión para imprimir el siguiente número a tiempo. ¡Ni de broma! Y eso por no hablar de todos los desaguisados de imprentas. Lógicamente, pecábamos de novatos.

Además había otro asunto: los costes de impresión eran demasiado altos como para congraciarlos con nuestra mentalidad de libros de precios bajos. Queríamos sacar la revista a 1€. Esa era la intención inicial. Por supuesto, en seguida comprobamos que aquello era literalmente imposible, y que 3,95€ era, con mucho, el mejor precio que podíamos conseguir (ganando una basura, sin porcentaje para tiendas y sin tener que pagar tasas de autónomos…).

En aquel entonces, la única solución que vimos pasaba por imprimir más ejemplares: si sacábamos muchas más revistas, el precio de producción bajaría, y por lo tanto también el PVP. Pero, claro, no teníamos dinero para sacar más de 200 revistas (o libros). Y por eso surgió la idea del crowdfunding.

Por supuesto, seguíamos siendo unos novatos, y, aunque lo teníamos todo bien estudiado y planeado, no contábamos con que unos precios tan bajos no iban a dar el suficiente margen de beneficio como para mantenerse, crecer y justificar todas las horas de trabajo.

Pero eso no lo descubriríamos hasta más adelante, cuando empezáramos a entender de lleno los pormenores de la edición profesional. Ahora tocaba empollar todo lo empollable para entrar en el mundo con pie firme.

Y, tras planearlo todo muy por lo menudo y dedicarle un montón de curro y preguntas inquietas, el 24 de septiembre de 2014 escribíamos a Verkami con la propuesta de proyecto, y a primeros de octubre ya teníamos el sí de la plataforma y nuestro proyecto comenzaba a rodar.

 

  El crowdfunding   

El proyecto terminó con éxito el 16 de noviembre de 2014. Pedíamos 3700€ y conseguimos 4353€. Aún se puede ver aquí. Fue un período de muchos nervios, de mirar continuamente el correo para ver si había una nueva aportación y de plantearse muchas cosas. ¿Y si no sale? ¿Y si sale? ¿Qué haremos después en ambos casos?

¡Nuestro Verkami!

Al final salió, y eso nos permitió llevar a cabo lo que pretendíamos: tiradas más numerosas que facilitaran el ajustar los precios. Sacamos 750 ejemplares de un nuevo número de Ánima Barda (que cambio de formato para poder abaratarlo), 300 del flipbook de bolsillo y 200 de la antología de espada y brujería. Si tuviéramos los conocimientos y los recursos que tenemos ahora, ni de broma sacaríamos esas cantidades. Aún tenemos montones de Ánima Barda nº1 y otros tantos flipbooks. Pero en aquel entonces no teníamos ni esos conocimientos ni esos recursos, así que era necesario pasar por ese trance.

Las recompensas del crowdfunding.

Al resto de la historia ya se le puede seguir la pista: los siguientes libros, al principio más espaciados en el tiempo, luego más a menudo; la desafortunada historia de Ánima Barda, que tuvo que quedarse por el camino no por falta de interés por parte de los lectores, sino por nuestra falta de capacidad de producción; las primeras traducciones, los primeros Carcosa; el permanente estado de aprendizaje; los continuos cambios de formato en busca del acierto; los folletines, con su rutilante ascenso y su baja rentabilidad en general; la diversificación de sellos y la creación del grupo editorial

Un reinventarse continúo, un prueba y error en pos de un objetivo concreto: un proyecto editorial sostenible que no dependa únicamente de grandes figuras y grandes best sellers, que permita escribir y curtirse tanto al amateur, como al novel o al profesional.

Más de un centenar de autores han pasado ya por esta casa. ¡Y esperemos que sean muchos más!

 

   ¿Y después? 

En esto no ahondaremos, porque es nuestra historia reciente y el principio de la diversificación.

Primero vino Costas de Carcosa, que vio la luz en enero de 2016 tras unos meses de prepararlo a fondo con Javier Jiménez Barco. Y ahí seguimos, traduciendo clásicos de la literatura popular y con cada vez más títulos.

En diciembre de 2016 llegó Giardini di Bomarzo, sello dedicado a la poesía y la literatura académica que llevamos mano a mano junto al doctor en filología Jesús Ponce Cárdenas. Las ediciones de Giardini di Bomarzo son de diseño sencillo y con unos contenidos muy cuidados.

A finales de marzo de 2017 conformamos el grupo editorial Plural Mayestático, con el objeto de dar cabida a toda esta diversidad de publicaciones (presentes y futuras) que, obviamente, no podían estar amparadas por Pulpture. Desde entonces, todos los sellos operan bajo el paraguas de Plural Mayestático.

 

En paralelo a Plural surgió Agibilibooks, sello para el libro práctico y de empresa, algo que teníamos pendiente desde hace mucho y nos servirá, entre otros, para abordar varios proyectos relacionados con la escritura.

Y, por último, en mayo de 2017 creamos Tantor Books, dedicado al libro ilustrado, cómic, novela gráfica y ediciones singulares.

Como podéis ver, nuestro gusto por la edición no se limita a la literatura de género.

 

  Conclusión   

Y esa es, más o menos, la historia de Pulpture hasta este momento. Toda esta trayectoria antes de llegar al punto profesional en el que estamos nos ha servido para algo fundamental: ganar rodaje. Cualquiera que eche un ojo a los primeros números de Ánima Barda verá claramente la evolución (al que le interese, los tiene aún en Issuu). Por aquel entonces no teníamos ni idea de muchísimas de las cosas que sabemos ahora, y que son realmente necesarias para poder montar una editorial. Podéis horrorizaros con el diseño, con las faltas, con la escritura, con la ausencia de rayas de diálogo (por favor, ¡¿cómo podíamos ser tan ignorantes?!). La simple comparación de lo que hacíamos entonces y lo que hacemos ahora marca una ruta clara, una evolución y la adquisición de unos conocimientos que no se adquieren de la noche a la mañana por arte de magia, sino a través de la investigación, la formación y el trabajo, a base de preguntarse: esto, ¿lo estoy haciendo bien?

Solo esperamos que, dentro de otros 5 años, cuando cojamos un libro de ahora, seamos capaces de seguir viendo mejoras en nuestro trabajo, y que en vez de un centenar de autores sean ya un millar (por poner una cifra), y que el poder vivir de la escritura (y la edición de literatura de género nacional y contemporánea) no sea una quimera propia de cabezas llenas de pájaros.

 

  Anexo: ¿Qué fue de Ánima Barda?   

En enero de 2017 cerramos la web Ánima Barda. Ya no teníamos tiempo para dedicarle la atención que se merecía, y la revista impresa demostró ser un lastre con muy poca rentabilidad y demasiado trabajo, así que, tras publicar el nº4 del Año 2 únicamente en versión digital (y haber reconvertido el nombre poco tiempo atrás a Ánima Barda presenta), paralizamos la publicación de la revista y sus perfiles de redes sociales hasta nueva orden. A pesar de esto, todos los números del año 2 de Ánima Barda siguen disponibles en La Boutique de Zothique y en Lektu, amén de los subidos a Issuu (entre los que únicamente faltaría el nº1). 

No hemos abandonado las revistas. Desde un poco antes de publicar el nº4 ya estábamos trabajando en dos nuevas cabeceras, una de ciencia ficción y otra de terror, pues decidimos abandonar la revista multitemática a favor de revistas especializadas en un género. La primera está ya acabada, y lleva año y medio siendo retrasada por distintos motivos (y creednos que no ha sido por gusto). Ahora ambos proyectos están a la espera, pues andamos metidos en unos asuntos que, de salir bien, pueden afectar (positivamente) a las publicaciones, así que no queda más remedio que seguir esperando. Y hasta aquí podemos contar.

Ánima Barda se ha ido, pero ¡volverá!